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Memories & Candles
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“Querida Familia: Lamentando la perdida de un gran amigo lo recordamos con mucho cariño. Nunca olvidamos su sentido del humor y su generosidad para...Read More »
”
1 of 3 | Posted by: RAFAEL VILLAVERDE - BAYAMON, PR
“You must feel proud of Don Jose.
God has certainly received him in Paradise.
”
2 of 3 | Posted by: Maria F. Barletta - friend
“En estos momentos de dolor nos unimos a la familia de nuestros amigos para acompañarlos con nuestras oraciones y plegarias.
”
3 of 3 | Posted by: Alejandro Antúnez Santo Domingo
DR. JOSE MIRO-TORRA
VICE-PRESIDENTE DE CAMCO
EL DR. JOSE MIRO-TORRA nació en la ciudad de La Habana, Cuba, el 9 de marzo del 1928.
Falleció en la ciudad de Miami, EE.UU. el 7 de enero del 2010
José "Pepito" Miró-Torra se graduó de Doctor en Derecho en la Universidad de La Habana el 23 de octubre de 1954, ejerció su carrera en la capital habanera hasta que en el 1958, se vió obligado a salir del país por motivos politicos y se trasladó a la ciudad de Miami. A la caida del gobierno del General Batista, regresó de inmediato a su patria nativa y reanudó su práctica de abogado. Invitado a participar como fiscal de la triunfante revolución de Fidel Castro, se negó a aceptar el cargo y comenzó a trabajar como abogado en un bufete y como abogado auxiliar en el Instituto de Estabilización del Azúcar.
En 1960 su padre, el gran patriota cubano Dr. José Miró Cardona, reconociendo la índole comunista del régime castrista, rompe sus vínculos con la revolución y solicita asilo político en la Embajada de la República Argentina. Al día siguiente lo hace su hijo Pepito, quien parte junto a su padre hacia la ciudad de Buenos Aires después de esperar más de noventa días por el salvoconducto. Una semana más tarde, padre e hijo se trasladan a la ciudad de Miami. De profunda convicción civilista, Miró-Torra había sido informado durante su obligada estancia en la Embajada Argentina que en Miami estaban reclutando a cubanos exiliados para comenzar la lucha en Cuba contra el régimen comunista y decide, desde aquel entonces, cambiar temporalmente su toga por el fusil de combatiente por la libertad. A su llegada a Miami, Pepito se insicribe de inmediato en la Brigada de Asalto 2506
Cuando llegó a la Base Trax, ubicada en las elevadas montañas de Guatemala, para comenzar su entrenamiento militar con la Brigada, es asignado como radio operador de la compañía de morteros del Batallón No. 2 de Infantería comandada por el bravo comandante Hugo Sueiro. El 17 de Abril de 1961, desembarca en suelo patrio junto a otros 1,400 cubanos exiliados, para rescatar la Isla del tirano comunista, por supuesto, desconociendo en aquel momento, que de haber triunfado en aquella acción heróica, hubiera salvado a Cuba de medio siglo de dictadura comunista. Durante los fieros combates en Playa Girón y Playa Larga se comporta con la gallardía de su sangre mambisa, que le viene por línea directa de su abuelo el General José Miró Argenter, quien fuera Jefe de Estado Mayor del General Antonio Maceo.
Derrotados militarmente en suelo cubano por una fuerza abrumadoramente superior, sin suministros ni la indispensable ayuda aérea prometida por el Presidente John F. Kennedy, Pepito, junto con el resto de sus compañeros es tomado prisionero y trasladado a La Habana y presentado en la televisión cubana donde se comportó gallardamente defendiendo sus convicciones democráticas y patrióticas.
Al regresar a Miami, después de dos años de cautiverio en las masmorras comunistas cubanas, se inscribió en el ejército de los Estados Unidos para participar en lo que se suponía finalizara con una nueva invasión a Cuba. Tenía la oportunidad de participar en la Escuela de Oficiales de Fort Benning por su preparación académica pero prefirió participar con sus otros compañeros de la Brigada que se entrenaban en Fort Jackson. Fué el primer miembro de la Brigada que se inscribió.
Al cumplir sus 35 años de edad en el Fuerte Jackson, le propusieron su retiro, lo cual rechazó porque deseaba terminar el entrenamiento básico con sus compañeros. Al concluir el curso regresó a Miami y de ahí se trasladó a Puerto Rico, donde vivió varios años hasta que varios amigos de la Brigada le urgieron que aspirara a la Presidencia de la Asociación de Veteranos de Bahía de Cochinos. Aceptó el reto y ganó ampliamente las elecciónes. Al finalizar el término, aspiró de nuevo y volvió a ganar respaldado por la inmensa mayoría de sus compañeros de lucha. Durante los dos períodos que fué Presidente, mantuvo muy en alto el prestigio y la dignidad de la Asociación de Veteranos.
Miró-Torra siempre mantuvo, tanto en la Asociación de Veteranos de la Brigada de Asalto 2506, en el Consejo Militar Cubano Americano (CAMCO) y más tarde como Decano del Colegio de Abogados de La Habana en el Exilio, una irreductible posición en contra del diálogo con los hermanos Castro y a favor del embargo.
Enterado de la gestión patriótica del Mayor General (retirado) Erneido A. Oliva con CAMCO, Pepito llenó la planilla correspondiente y solicitó su ingreso en la organización. El General Oliva, quien fungió como segundo al mando de la Brigada de Asalto 2506, durante la invasión, había sido informado por el Comandante Sueiro de su actuación valerosa durante los combates de Playa Larga y Girón. Por lo tanto, tomando en consideración el historial patriótico y conducta intachable de este combatiente, abogado, y honorable hombre de familia, Oliva lo nombró Vice-Presidente de CAMCO para que representara a los cientos de brigadistas que se habían incorporado al Consejo Militar Cubano Americano.
Al fallecer, José Miró-Torra residía en la ciudad de Miami con su esposa Silvia Santaella, con la que había compartido más de 50 años de casado. De sus cinco hijos, dos se encuentran en Miami, dos residen en Puerto Rico y uno en la República Dominicana.
